Un comienzo

Para mí, las cosas son importantes sin distinción. 
Hay quienes dan rangos de importancia a lo habitual.
Generalmente aquello -lo habitual- es menos importante que lo inusual. Creo que lo habitual es aún más importante que lo inusual.
Lo habitual no lo recordamos con frecuencia. Lo inusual nos marca en mayor o menos medida.
Lo primero es la construcción de un camino, lo inusual es la obra terminada. Y es allí donde radica la importancia de cada una.
Sin embargo, y sintiendo que expresé bien mi punto y dejando una ínfima reflexión en cada uno, me siento un latero con esta suerte de 'filosofía barata' y prefiero continuar mi relato.

Conocí a una persona en mi habitual vida dispersa y relativamente pareja.
Ésta persona no parecía tal. Y es que se interesó en mí, y me 'enamoró'. Ella tiene una historia corta. Vasta experiencia y una bella figura. Y camina sin más.
Ella sabe cómo amar, pero no sabe dialogar. Y ante ella, puse frente a mí el arma que creí sobresalía: mi YO.
Este 'yo' tiene más de un alcance. A ella le gusta mi 'yo'. Y es por eso que también sentí la necesidad de alimentar aquel 'yo', hasta que se volvió todo en 'mí', todo lo que significaba para ella, pensaba yo.

 Pero no es así como lo quiero escribir. Dejaré esto hasta aquí, y cuando me convenza de cómo lo quier describir, así será.



0 comentarios:

Publicar un comentario