Un comienzo

Para mí, las cosas son importantes sin distinción. 
Hay quienes dan rangos de importancia a lo habitual.
Generalmente aquello -lo habitual- es menos importante que lo inusual. Creo que lo habitual es aún más importante que lo inusual.
Lo habitual no lo recordamos con frecuencia. Lo inusual nos marca en mayor o menos medida.
Lo primero es la construcción de un camino, lo inusual es la obra terminada. Y es allí donde radica la importancia de cada una.
Sin embargo, y sintiendo que expresé bien mi punto y dejando una ínfima reflexión en cada uno, me siento un latero con esta suerte de 'filosofía barata' y prefiero continuar mi relato.

Conocí a una persona en mi habitual vida dispersa y relativamente pareja.
Ésta persona no parecía tal. Y es que se interesó en mí, y me 'enamoró'. Ella tiene una historia corta. Vasta experiencia y una bella figura. Y camina sin más.
Ella sabe cómo amar, pero no sabe dialogar. Y ante ella, puse frente a mí el arma que creí sobresalía: mi YO.
Este 'yo' tiene más de un alcance. A ella le gusta mi 'yo'. Y es por eso que también sentí la necesidad de alimentar aquel 'yo', hasta que se volvió todo en 'mí', todo lo que significaba para ella, pensaba yo.

 Pero no es así como lo quiero escribir. Dejaré esto hasta aquí, y cuando me convenza de cómo lo quier describir, así será.



E

Introspección.


Tal es el cliché acerca de que la vida es sólo una, por tanto hay que vivir el presente, sin embargo, creo que la mitad de ésta se consume con recuerdos, esperando que ocurra algo similar a lo que ya quedó, simplemente atrás-

A M O R E S, canciones, momentos, lugares, A M I G O S . . amigos. Todo eso ya no está. Y es triste intentar asumirlo, pero más triste aún es no poder hacerlo. Cuánto daría por hacer aquello que no hice.
Cuánto daría por volver a hacer aquello que tanto sí disfruté haciendo-
Y es complicado. Una mirada hacia atrás basta, para derrumbar y desafiar por completo tu presente.

La melancolía rodea constantemente los ojos retrógrados. Y de qué sirve vivir si no es con ojos retrógrados.
Tus recuerdos, son tu historia, y ésta no puede dejarse atrás . .
Los cambios son constantes, sonido de máquinas alrededor. Maquinándome, de-formándome.
Soy algo nuevo cada día. Sin embargo, no soy más que parte de algo anterior.

.uándo acaba un recuerdo y comienza otro?
Cuándo son buenos, o malos?. Ambos sirven de algo, algo. 


Vivo de los recuerdos. Pues nada más queda. Construyo mi presente como base to mi futuro a través del pasado, y mi futuro lo vivo en base a lo que ya sucedió, haciendo mi pasado, algo más grande aún.
Crío un niño en el cuál deposito mi esencia . .

Las palabras, sobran.
Pues vivir el día a día, no hace más que sustentar el pasado, el cuál añoro regrese, y lo cual no sucede, ni lo hará.
La melancolía ronda este lugar, lineas derrapan mi mente, como navajas tallando, sólo tallando, las líneas de la palma de mi mano. Sangra, pero no duele. Es así siempre.


La vereda de en frente.

Es como caminar en paralelo a la realidad.
Recorro un largo camino, con piernas flageladas por el cansancio, sin embargo, me delimito a la vereda.

Ni muy valiente, ni muy idiota. La calle es para los autos, y suicidas. Mentira- la calle es sólo pavimento, y un puente para llegar al otro lado.
Ocasionalmente miro hacia el frente, símil- mi derecha, por la gran avenida. Tiendas sin importancia, más árboles, más autos detenidos, más pavimento, más de lo mismo, pero del lado contrario.

No mucho importa, es el mismo camino, día por medio.
Son CASI los mismos pensamientos, de días por la mañana. Frío o calor- no afecta la nostalgia del caminar, sólo el entorno y la mirada del paisaje. Árboles y cielo, o naranjos, o en sepia- 

Pero hoy, he cambiado mi vida.                No- nunca es tan así, pero me gusta así sentirlo.
Hoy crucé, y ví nuevos carteles, letreros que jamás imaginé que existían. 

Quizá suene absurdo, pero hasta sentí alegría, por esta nueva experiencia.
Comprendí que, a pesar de arrollar las calles con mi presencia e indiferencia, aquellas que me observan, día por medio pensar en cosas- siempre tienen una nueva perspectiva.

Y así es la vida.
Cuando la monotonía nos aborda, el sopor nos abruma, e ingenuamente pensamos que no existe cosa que nos asombre- simplemente. . . crucemos la vereda.